Viajar en familia no tiene por qué ser caro. Nosotros lo hemos comprobado de primera mano gracias a HomeExchange, una plataforma de intercambio de casas que nos ha permitido dormir en París, la Selva Negra o Alsacia gastando muchísimo menos que en hoteles.
En este artículo te cuento: cómo funciona HomeExchange, cuánto cuesta, consejos de seguridad, trucos para encontrar casa y nuestra experiencia viajando con niños.
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HomeExchange es una comunidad de intercambio de casas. La idea es sencilla: tú compartes tu casa y, a cambio, puedes alojarte en la de otra familia.
No vayas de listo. Todas las casas son validadas por HomeExchange y debes demostrar que te pertenece a través de recibos de luz, gas, teléfono o derivados. No vale poner la de tu vecino o amigo.
Cada casa tiene un precio en puntos por noche en función de la localización, el tamaño, número de habitaciones, baños y equipamiento que tenga. Ese valor no lo pones tú, es HomeExchange el que te indica el número máximo de puntos por noche que “vale” tu casita. Normalmente oscilan entre 80 y 150, aunque hay más baratas y más caras.
Existen dos formas de hacerlo:
Con la suscripción anual, la plataforma te da 750 puntos de bienvenida. Así puedes empezar a viajar sin esperar a que alguien venga primero a tu casa.
¿Cómo se consiguen más puntos?
La ventaja es que no tienes que cuadrar fechas con la misma familia. Tú alojas a unos viajeros y luego usas esos puntos para irte donde quieras, cuando quieras.
Con esta modalidad tienes dos opciones:
Esto multiplica las posibilidades y evita los típicos problemas de agendas imposibles.
Si has viajado con peques en hoteles, sabrás que muchas veces es incómodo: habitaciones pequeñas, sin juguetes, sin cocina ni lavadora…
En una casa de HomeExchange, en cambio, tienes todo lo que necesitas:
Recuerdo que en Alsacia mis hijos entraron en una habitación llena de juegos y no querían ni salir a pasear. Ya solo por eso, para ellos fue el mejor viaje.
Cada intercambio fue diferente, pero en todos sentimos lo mismo: llegamos a un hogar, no a un alojamiento impersonal.
Siempre hemos tenido una comunicación cercana con las familias. Solemos hablar antes del viaje para organizarnos, preguntar por detalles de la casa o pedir consejos del barrio.
En algunos casos hemos intercambiado regalitos, dejado la nevera con básicos e incluso coincidido en persona. Esa parte humana es la que más nos gusta: no solo viajas, también creas confianza y pequeños lazos con otras familias.
Sé que esta es una de las mayores dudas. Y lo entiendo: abrir tu casa a desconocidos impone respeto.
Esto es lo que te ofrece la plataforma:
En todos nuestros intercambios hemos encontrado familias cuidadosas que dejaron la casa impecable. Nunca hemos tenido un problema.
El alojamiento como tal es gratuito, pero HomeExchange funciona con una suscripción anual de unos 175€.
A partir de ahí, puedes hacer intercambios ilimitados durante todo el año. Para nosotros, como familia, la diferencia con lo que gastaríamos en hoteles es enorme: ahorro total y además mucha más comodidad.
Lo normal es que los anfitriones te dejen la casa lista, con camas hechas y toallas limpias. Nosotros hacemos lo mismo cuando recibimos viajeros.
Tip práctico: pregunta antes para confirmarlo. En nuestra experiencia nunca hemos tenido que llevar nada extra
En principio tampoco dejarán mascotas en la casa, a no ser que esté especificado en el perfil y en las conversaciones que mantengáis antes del intercambio. Pero hay casos en los que sí puede haberlas, tenlo en cuenta por si crees que es mucha responsabilidad.
Nosotros en la casa de Alsacia nos encargamos de cuidar de su gatito (darle de comer, limpiar el arenero y tener siempre listo su rincón de dormir) y de regar sus plantas, tenemos que decir que fue una experiencia única para los niños de la casa, aunque tenemos que decir que poco se dejo ver la mascota de la casa era muy timida.
Aquí es donde más gente se pierde. La gente sube sus pisos con un calendario de disponibilidad y tienes que ir solicitando a muchas personas diferentes el poder alojarte en su casa. No es como reservar un hotel en un clic, pero con algunos trucos es muy sencillo:
La clave es paciencia y constancia. Siempre hemos conseguido casa en los destinos que queríamos.
Viajar con HomeExchange ha sido un antes y un después para nuestra familia. No solo por el ahorro, sino por la comodidad de llegar a un hogar real, con juguetes, cocina y espacio para los peques.
Nos ha facilitado mucho el poder seguir con una rutina del día a día, y que ellos tengan sus momentos de desconexión. Os decimos que éramos un poco exceptivos con esta forma de viajar, pero a partir de ahora se ha vuelto en una de nuestras preferidas y que sin lugar a dudas repetiremos.
Y también por la parte humana: conocer familias que confían en ti y en las que tú también confías.
Para nosotros, HomeExchange no es solo un truco para viajar barato con niños: es una forma diferente, más auténtica y cercana de descubrir el mundo en familia.
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