¿Alguna vez has visto a un niño quedarse sin palabras al ver un dinosaurio? A mí me pasó la primera vez que llevé a mis hijos al Museo de Historia Natural de Londres.
Se quedaron quietos, con los ojos como platos, frente al enorme T-Rex que ruge y mueve la cabeza. Me dieron la mano y solo me dijeron: “Mamá, ¿ese me ve?”. Así empezó una de las tardes más divertidas (y educativas) que hemos tenido en nuestra visita a la ciudad.
Si estás pensando en hacer una visita familiar, este lugar es una joya: gratuito, interactivo y lleno de maravillas. Aquí te cuento todo lo que necesitas para disfrutarlo a tope con peques.